Siento algo, es el frío que recorre mi cuerpo en este momento donde solo el ruido de una guitarra me calma, la electrificación se apodera de mi piel, son sondas que van y vienen es algo que no lo puedo resistir, es raro pero a la vez está el deseo de indagar aquella reacción que se siente más o menos notoria por medio de la nota utilizada. Me siento desolado, estoy solo frente a un espacio blanco el día es grisáceo las nubes se tornan color plata, todavía no siento el cantar de los pájaros, pienso: me detengo. Será el ruido de la música que cambia como luz de semáforo en estos días de loco, no lo sé. Continuo, surge una lluvia de comportamientos, salto, giro, en diversos sentidos, me vuelvo a detener. Esta vez estudio mi comportamiento, ¿ cómo un toque suave y excitante para mis sentidos me puede descontrolar de aquel manera ? no estoy bien , algo ocurrirá lo presiento mi comportamiento no suele ser de esa forma sigo pensando; recibo una llamada inesperada, tengo que entregar una información, espero sea de ayuda para la persona que lo necesita, aquella comunicación establecida de la nada pone en pausa la guitarra envolvente de múltiples idiomas. ¿ pero qué sucede ? es el cantar de las criaturas volátiles que se mantienen refugiadas en los hilos enmarañados de la sociedad, esperando con el tiempo un fuerte viento para terminar así más allá de las nubes. Me siento cansado, pienso que debo descansar de alguna u otra forma, el dormir en estos días te desconecta de toda preocupación alguna, te pone en el valle de la imaginación, donde se crean mundos que en la realidad cotidiana no serían para nada aceptables de acuerdo a una visión subjetiva propia. Pero ¿ es realmente eso ? no lo creo, ya es tiempo de terminar con todo esto, es mi actuar, mi forma de llevar las cosas en estos momentos, es difícil pasar de un estado de no aceptación donde los ánimos no son para nada motivadores, pero creo que dentro de mi está esa esencia de generaciones pasadas,´´luchadoras de estados``. La cual me repondrá en estos segundos que pasan como remolinos de vientos que confunden mi dirección, mi respirar. Los pesares se los lleva el agua, rescato el aire que nos brinda la tierra me quedo con eso, lo guardo en lo más profundo de mi composición delicada, pensando día a día que a través de ello puedo superar cualquier mal tiempo vivido, sin tener que recurrir y dar vueltas como hélice en una creación de la nada como esta.


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