La tierra vuela por el aire tras su llegada, los pájaros enloquecidos encumbran hacia lo más alto de las nubes buscando ese refugio perdido, los metales oxidados y brillantes gritan por su rápido y frustrado paso; el cual se prolonga de manera lenta en el horizonte. Las campanas suenan sin control alguno, dando aviso de su completo e inagotable traslado. El descontrol monótono del día a día se apodera de la multitud, causando revuelvo, por un pasajero descanso. Todo vuelve a ser polvo de olvido, al partir por una nueva conquista, guiada por los rieles de la vida, que llevan a interminables paraderos. Los hijos del Viento, se tranquilizan tomando lo que les correspondía por nacimiento, esperando sentir sin comprendimiento, ese movimiento terrenal, que produce en ellos el deseo sostenible de volar......
Esbozos de un instante
Hace 13 años


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